Dos que no quieren fumar

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Abel y Roberto – Dos Lideres cubanos que se unen en la campaña Fumas? No, Gracias! por una sociedad Libre de Humo

Por Javier Simoni Delgado

 

La Habana, Cuba, 28 de junio de 2016.-Abel Hernández Muñoz y Roberto Jiménez Gutiérrez son dos cubanos, que desde octubre de 2015 dedican horas de esfuerzo y tiempo libre a impulsar la campaña por una sociedad libre de humo “¿Fumas? No, gracias”, la cual intenta suplir las carencias de las políticas preventivas del Estado, para sensibilizar a las personas sobre las consecuencias de la práctica nociva del tabaquismo para la salud.

Desde hace un año el primero quien encabeza la organización sin ánimos de lucro “ProNaten” se unió como aleado a Juventud Activa Cuba Unida (JACU), la organización de la sociedad civil cubana, que agrupa a jóvenes menores de 35 años en todo el país. El segundo es el representante nacional de esa asociación, de la cual forma parte desde el 2011.

Ambos valoran como de positiva la labor de JACU en la formación de líderes comunitarios.

“El crecimiento de JACU en cuanto a números de integrantes y poder de convocatoria ha sido posible gracias a la capacidad de la junta directiva para consolidar una organización inclusiva, la cual no discrimina y acepta a quienes deciden empeñarse en la lucha por una apertura democrática en el país, pero desde la vía pacífica, respetando los criterios individuales y entendiendo la importancia de los aportes de todos”, asegura Jiménez Gutiérrez.

Y a esto, ¿contribuye la campaña?

“Por supuesto, porque nosotros tratamos de parecernos más a los jóvenes cubanos, a sus intereses reales. Por eso logramos atraer, por ejemplo, estudiantes universitarios y muchos adolescentes”, argumenta el representante.

“La campaña –asegura Hernández Muñoz- ha venido a validar nuestra cercanía con las personas. Es una muestra de cómo se puede unir a la gente, sin tanto protocolo y sin la obligatoriedad. Hemos observado cómo nuestras actividades y plegables tienen un efecto mayor al de las estrategias preventivas desplegadas por los medios estatales de comunicación, lo cual expone las deficiencias de esas políticas, rectoradas porlos ministerios de educación, educación superior y salud pública.

¿Fumas? No, gracias…

“Surge con el propósito de concientizar a la opinión pública y aumentar el conocimiento sobre la percepción de riesgo y las consecuencias negativas de la práctica nociva del tabaquismo para la salud, la economía familiar y la sociedad. Esa es una de las metas que perseguimos en JACU: enfrentarnos a problemas reales de nuestras comunidades y, desde allí, tratar de transformar la realidad que nos rodea”, continúa Muñoz, quien trabaja desde la provincia de Sancti Spíritus.

Por su parte Roberto Jiménez, expone la forma en que se desenvuelve la campaña en las provincias de Pinar del Río, Holguín y Sancti Spíritus.

“Lo primero es que no nos concentramos en La Habana, donde regularmente se desenvuelven muchas organizaciones. Es destacable también el hecho de que en las regiones seleccionadas hemos llegado a municipios alejados de las capitales provinciales. Desarrollamos actividades en áreas públicas, parques y plazas. Difundimos mensajes a través de plegables y sueltos. Efectuamos actividades deportivas y ferias donde exponemos artículos en consonancia con nuestros mensajes. Y algo muy importante, creamos espacios de debate y participación mediante talleres sobre el impacto del tabaquismo”.

Buenas ideas, pero ¿Logran resultados concretos?

“Yo creo que hay dos logros fáciles de verificar: lo primero es que logramos la participación de la gente, la movilización consciente, no obligatoria en torno al tema, que esa gente además lleve al otro día a más personas, lo cual demuestra el interés y nos permite evaluar de positiva las actividades. Lo segundo es que se favorece el debate, y la gente encuentra un espacio no propiciado por el Estado”, señala Hernández Muñoz.

¿Consideran favorable la organización de este tipo de campañas? ¿Por qué?

“Obviamente, porque a nuestra sociedad le hace falta. Hay tantos falsos paradigmas, tradiciones nefastas, adicciones y factores potenciadores de la enajenación del ciudadano de a pie, que nuestra sociedad está en verdadero peligro de autodestrucción. Y si a esto le insertamos creatividad e iniciativas frescas, la gentes se apropia de ellas y favorecen el cambio esperado”, concluye Jiménez Gutiérrez.

“Nosotros no fumamos. Muchas gracias”.

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